Sin clientes se encontraba a las 10:50hs el local de Locos por el Fútbol situado en la esquina de Azcuénaga y Vicente López. Resulta raro pensar que los españoles, por el buen momento que pasa su Selección, no siguieran la campaña del equipo de Vicente Del Bosque y más en este Mundial.

De repente llegó un hombre que tomó asiento en la primera mesa que vio libre. A simple vista cualquiera diría que es un argentino típico del barrio de Recoleta, pero el sujeto llegó apurado y ni bien sonó su Blackberry, lo atendió y dijo: “Llámame luego por favor, venga, adiós”. Fue esa simple palabra (“venga”) la que impulsó al periodista cambiarse de mesa y entablar una conversación.

Luego de acceder de manera amable a la “entrevista informal”, el señor se presentó: “Bueno, mi nombre es Félix (hace una breve pausa ya que ojeó de que manera formaba España) Sorzano, vivo aquí en el barrio de la Recoleta, tengo 41 años y estoy en la Argentina desde hace ya un tiempo”. La moza del local se acercó a tomar el pedido del extranjero y el le encargó un té, y agregó: “Sin leche por favor”.

La Jabulani ya rodaba en el Estadio Moses Mabhida de Durban, y sentados en mesas diferentes (pero muy cercanas entre sí), Félix y quien escribe miraban de manera gustosa el juego de España. Inmediatamente le pregunté de qué equipo español era y quien es su jugador favorito en esta Selección, y el señor Sorzano me contestó: “Soy del club de mi ciudad, Valencia. Y obviamente mi preferido en este equipo es El Guaje Villa”. Su té había llegado.

Mientras él miraba de manera fija el LCD de 42 pulgadas, hubo algunos minutos para repasar su vestimenta. Llevaba unos mocasines, un jeans tradicional y una campera de cuero negra, cerrada, que no permitía ver si tenía o no una camiseta del seleccionado español. Una bufanda, que no se la sacó en ningún momento, era lo único rojo que llevaba puesto. Era necesario escucharlo hablar para saber que no era de nuestro país. El primer tiempo llegó a su fin, y por más de que el resultado era un 0-0 (con el marcador moral a favor de España), a Félix se lo notaba bastante tranquilo.

Antes de comenzar la segunda mitad llegaron tres personas. ¿Hinchas de España?, no. Eran italianos, que dejaron su procedencia clara en el momento que escuche un “chi vediamo domani”. Otra vez el oído aclaraba las dudas.

Con el gol de Suiza, marcado a los 7 minutos de la segunda etapa por Gelson Fernandes, la mirada del cronista se dirigió de manera automática y disimulada al extranjero. Asombrosamente, seguía tranquilo. Su confianza para con el equipo era total.

Los minutos pasaban, el gol no llegaba, y los gestos sobraban. Un tiro al travesaño del español Xabi Alonso casi hace que Félix se suba a la mesa para festejar, y un remate del suizo Derdiyok, que pasó muy cerca del arco de Casillas, tiró para atrás al solitario espectador europeo que iba perdiendo la tranquilidad que empezó manteniendo.

En los seis televisores LCD de Locos por el Fútbol, se vio al árbitro pitar el final del encuentro. España había perdido 1 a 0. Félix Sorzano pidió la cuenta de lo consumido, pagó y me dijo “adiós”.

Sobre la calle Azcuénaga, a través de los vidrios que hacen de pared en el bar, se lo vio al valenciano atender su Blackberry que según parece, volvió a sonar.

Por Carlos Siffredi

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