Todos los comentarios de “futuro campeón” que recibió Alemania, luego de su victoria ante Australia por 4-0, se esfumaron al finalizar el partido entre los teutones y los serbios por la segunda fecha del Mundial de Sudáfrica. Los dirigidos por Joachim Löw no solo perdieron 1-0, sino que erraron un penal (Lukas Podolski) y tuvieron un expulsado, Miroslav Klose. El tanto de Serbia fue maracado por Jovanovic a los 37 del primer tiempo.

Un partido que “por nombres”, y supuesto “candidato”, daba como ganador a Alemania. Pero no siempre esas especulaciones se cumplen.

Los serbios no jugaron mejor que los alemanes en la primera mitad, es más, recién a los 36 minutos Jovanovic encontró el gol tras recibir un pase (de cabeza) del lungo Zigic, que bajó la pelota que venía de un centro. Claro, los serbios supieron aprovechar su superioridad numérica debido a que el delantero polaco, nacionalizado alemán, Klose vio la tarjeta roja por doble amarilla.

El segundo tiempo comenzó, y los alemanes tenía que dar vuelta un resultado con un hombre menos en su equipo.

La poca distribución de juego que dio Mesut Özil, y las goles no convertidos por el delantero Lukas Podolski hacían que Alemania juegue cada vez peor. Los europeos tuvieron la oportunidad de rescatar un punto del partido, pero el arquero Stojkovic de Serbia le negó esa oportunidad al atacante Podolski desde los doce pasos.

Ya por el final del encuentro, Dejan Stankovicel (único jugador que defendió la camiseta de tres Selecciones distintas: Yugoslavia, Serbia- Montenegro y hoy Serbia) se fue lesionado.

El grupo D esta que arde, resta saber el resultado del partido que juegan mañana Australia y Ghana. El triunfo de los de Oceanía dejaría a todos los país con tres unidades.

Por Carlos Siffredi

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