Los cruces por los playoffs de Sudáfrica siguen su curso. Esta jornada se conocieron otros dos países que integran la terna de los mejores ocho del Mundial, Holanda y Brasil. Ambos ganaron sus respectivos encuentros y ahora se medirán el próximo viernes a las 11hs en el Estadio Bahía Nelson Mandela por un lugar en las semifinales del certamen.

Hinchas holandeses tiñeron de naranja el King’s Park de Durban. Claro, La Naranja Mecánica hacía su presentación por los octavos ante la sorpresa del Mundial, Eslovaquia, que derrotó (3-1) y dejó descalificada a la última campeona del mundo, Italia.

No solo jugaba Holanda, sino que tambien estaba desde el la formación inicial el líder del equipo subcampeón de la Champion League (Bayern Munich), Arjen Robben. El holandés marcó el primer tanto del partido, similar a los goles “made in Messi” que son apilando defensores y definiendo de zurda al palo que más le plazca.

Eslovaquia tuvo chances para empatar, e incluso para dar vuelta el resultado, pero la puntería del delantero Robert Vittek (el mismo que marcó dos tantos contra Italia) no estuvo muy bien calibrada.

Holanda y Robben seguían atacando el área del arquero eslovaco Janko Mucha, quien de a poco se iba transformando en figura de su equipo ya que ni Van Persie ni Sneijer tenía un buen día en cuanto a definición frente al arco.

La sentencia holandesa llegó a 10 minutos del final, el autor del tanto tranquilizador fue el mediocampista del Inter, Wesley Sneijder, que recibió una asistencia perfecta de su compañero Dirk Kuyt, que dejó al arquero en mala posición para que el diez defina sin ningun obstáculo.

Ya en el último minuto del tiempo agregado, el arquero Stekelenbug era amonestado por cometerle una falta en el área al defensor Jakubko, y fue el delantero Vittek el encargado de convertir desde los doce pasos y de tocar la última pelota eslovaca del Mundial.

El equipo del holandés Van Marwijk, al igual que Argentina, ganaba su cuarto partido consecutivo, esta vez 2 a 1. Mereció vencer por una mayor diferencia en el marcador, pero el triunfo es un triunfo al fin y al cabo.

Sudamericano era el encuentro que restaba por jugarse en la jornada. Brasil contra Chile, los de Dunga contra los de Bielsa, el “jogo bonito” contra “la filosofía ofensiva chilena”. El ganador se enfrentaría contra los europeos que visten de naranja.

El partido fue parejo hasta que el cero se quebró, en el minuto 34, a favor de los brasileros. El encargado de meter la Jabulani en un arco fue el zaguero central Juan, quien de un centro proveniente de un corner logró efectuar un cebezazo que el arquero Bravo no pudo rechazar.

Chile a partir de ese tanto no pudo hacer más nada, solo intentar atacar, pero la defensa de la verde amarella integrada por Lucio y Juan se mostraba solida ante cualquier idea de ataque trasandino. El pentacampeón no solo demuestra que sabe atacar, sino que también sabe defender.

El segundo gol de Brasil llegó tres minutos luego, Luis Fabiano fue el encargado de hacer bailar zamba a los torcedores sudamericanos. ¿La jugada? una excelente triangulación de pelota entre Robinho, Kaká y el nueve del Sevilla que, mediante un amague que dejó al arquero en el camino, definió sin presión alguna solo frente al arco.

El Scratch jugaba a lo que quería, Chile jugaba a lo que podía. La goleada la completó Robson de Souza, o mejor dicho, Robinho, quien recibió en excelente pase del mediocampista Ramírez, que recuperó una pelota en el medio de la cancha y comenzó una larga carrera que fue apilando camisetas blancas, que fracasaron al intentar detenerlo, a su andar.

Los de Dunga le decían ganaron por 3 a 1 y le decían “Olá” a los cuartos de final, mientras que los de Bielsa le decían “Adiós” al sueño mundialista.

Un cruce, por cuartos de final en este caso, entre brasileros y holandeses promete buen fútbol con muchos goles, y eso es lo que se espera del choque entre estas selecciones el próximo viernes en el Bahía Nelson Mandela. Solo uno va a seguir en África, mientras que el otro se volverá a su continente con un objetivo no cumplido, pero con una buena campaña hasta el momento.

Por Carlos Siffredi

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